El otro día rechacé una formación

anécdotas formación Mar 24, 2022

El otro día rechacé una formación, aunque la tentación económica para aceptarla era relevante.

Tenía conciencia de que era un momento especial, al punto que al escribir el email le dije a mi mujer: "¿Quieres ver cómo se dice que no a xxx euros?"

No lo he hecho porqué vaya sobrado (¡ojalá!). De hecho, al enviar el mensaje de rechazo sentí algo de vértigo: espero no arrepentirme... - pensé.

Lo he hecho porqué esa formación, por interesante que fuese en los contenidos y útil en la remuneración, no estaba alineada con mi estrategia.

Este año tengo mis planes y mis objetivos. Los he fijado pensando en dónde quiero llevar la empresa a más largo plazo y en cómo quiero que sea mi vida trabajando en ella.

Y tengo *mucho* que hacer este año, ya que no son objetivos fáciles.

Aceptar esa formación habría sido una importante distracción: dedicar mucho tiempo a algo que no me habría acercado a conseguir mis objetivos.

Sí, habría sido económicamente útil, y seguro que el material desarrollado habría sido también reutilizable en algún momento...

Pero...

¿Qué habría pasado con mis objetivos?

Que no habría avanzado nada.

Así que ese tiempo, que estimo en un mes largo, prefiero invertirlo en intentarme acercar a mis objetivos.

A corto plazo es posible que sufra económicamente, pero a medio y largo plazo esto ya no importará.

Pero sé que el mes largo que no haya dedicado a mis objetivos lo acabaré pagando.

Estrategia es saber decir que no a lo que no toca, y siempre tener en la cabeza el coste de oportunidad.